Cyborg (2006) reseña en español
Park Chan-wook es, sin duda, uno de los mejores cineastas del cine coreano contemporáneo. Esta semana no solo marcó su cumpleaños N°63, sino también el aniversario N°20 de una de sus películas más artísticas y mejor logradas: *I'm a Cyborg, but That's OK* (2006). A continuación, presento mi reseña y análisis.
El sábado 29 se celebró en Seúl una proyección especial y un coloquio con motivo del aniversario N°20 de la película, reuniendo al director, al guionista y a los actores protagonistas. "I'm a Cyborg, but That's OK" es una alocada comedia romántica de ciencia ficción protagonizada por Im Soo-jung y Jung Ji-hoon, quienes interpretan a dos jóvenes pacientes atormentados y emocionalmente heridos que se conocen en un centro psiquiátrico. Ella se niega a comer porque cree que es un cyborg; él se esconde constantemente tras máscaras y piensa que puede robar los comportamientos de otras personas.
La película de Park Chan-wook hace claras referencias a directores clásicos del cine de arte, como Fellini —con su maravilloso imaginario surrealista y sus secuencias oníricas— y Antonioni —mediante planos largos de espacios vacíos y paisajes—, además de aludir a *La metamorfosis* de Kafka.
La premisa del filme destaca el cuerpo cíborg como un dispositivo; en este sentido, la estética *cyborg-punk* puede interpretarse como una expresión de espíritu rebelde.
La historia y la relación entre los protagonistas pueden entenderse como un proceso de sanación mental basado en la contención, la aceptación, la empatía, el afecto y el cariño. Esto se hace evidente a través del joven que se preocupa por la chica: él es quien realmente contribuye a la sanación de ella y, al mismo tiempo, sana sus propias heridas. La otra figura que muestra aceptación y empatía hacia la joven es la doctora.
Ambos protagonistas portan objetos de gran carga simbólica que reflejan sus padecimientos mentales y emocionales. En el caso del chico, se trata de las máscaras, el cepillo de dientes y un objeto con la fotografía de su madre que lleva consigo en todo momento. Todos ellos son símbolos asociados a la indiferencia parental y al abandono emocional durante la infancia —una forma de maltrato infantil—, situaciones que dejan una profunda huella psicológica, emocional y social en la vida adulta. La máscara actúa como un medio para «hacerse notar» y ser «visible»; debido a que fue constantemente ignorado por sus padres y abandonado por su madre, desarrolló un miedo persistente a desaparecer, por lo que tanto la máscara como el acto de robar funcionan como una protección para evitar "desvanecerse". Por su parte, el cepillo de dientes está asociado a la culpa por el abandono de la madre: el joven lo utiliza para «minimizar» su tamaño y sentirse como un niño pequeño.
En cuanto a la chica, ella está ligada en una co-dependencia a la dentadura postiza de su abuela esquizofrénica, un objeto que simboliza la separación forzosa y la pérdida sufridas cuando la abuela —quien la había criado— fue llevada a la fuerza a una institución psiquiátrica. La hermosa y alucinante secuencia en la sala de aislamiento muestra cómo ella desafía la gravedad y «vuela» hacia un paisaje desértico como forma de liberación; allí se reencuentra con su abuela y logra despedirse de ella.
También resulta muy interesante cómo el director retrata a los otros pacientes: no a través de patologías médicas, sino mediante comportamientos exagerados y actitudes propias de gente común que había conocido a lo largo de su vida.
Más allá de las excepcionales interpretaciones de Im Soo-jung y Jung Ji-hoon, destaco la hermosa cinematografía y la brillante y lúdica banda sonora.
Comentarios
Publicar un comentario